Follada prohibida en la cabina de probadores: mi secreto ardiente
Estaba en esa tienda enorme del centro, de esas con probadores grandes y espejos por todos lados. Quería algo sexy, un vestido ajustado negro, como para follar. Cogí también unas bragas de encaje y un sujetador push-up. El vendedor, un tío alto, moreno, con ojos que me comían… Dios, medía como 1,90, músculos bajo la … Read more