Ay, chicas, acabo de vivir algo que no me creo. Tenía calor, necesitaba ropa ligera. Entro en esa tienda grande del centro, llena de gente. Elijo unos vestidos ajustados, flores retro, con botones grandes delante. Textura suave, nueva, huele a fresco. El vendedor… Denis, cincuentón, serio, traje impecable, pero con ojos que queman. Me mira de arriba abajo, dice: ‘Señora, le ayudo con las tallas’. Su voz grave me eriza la piel.
Cojo tres vestidos, voy al probador. Espacio chiquitito, espejo enorme por todos lados, frío al tocarlo. Cierro el visillo, pero oigo voces fuera, risas de clientes. Me pongo el primero, ajustado arriba, suelto abajo. Se abre la cortina un poco: ‘¿Necesita ayuda?’. Es él. ‘Pase, Denis, cierre bien’. Entra, corazón latiendo fuerte. Su cuerpo cerca, olor a colonia. ‘Qué guapa está con eso’, murmura, mano en mi cintura. Giro, espejo multiplica todo. Sus dedos bajan, rozan caderas. ‘Esto… no sé si es buena idea’, digo, pero mi coño ya palpita.
La elección de la ropa y la tensión en la cabina
Sus labios en mi cuello, lengua caliente. ‘Shhh, no hagamos ruido’, susurra. Afuera, pasos, voces. Desabrocha botones lentos, tetas al aire, pezones duros. Me besa, lengua enredada, salvaje pero callada. Manos en mis nalgas, aprieta. Bajo su cremallera, polla tiesa, gorda, venosa. ‘Joder, qué polla más rica’, gimo bajito. Él ríe: ‘Chúpamela, pero silencio’. Me arrodillo, moqueta áspera, chupo gland, saliva chorreando. Lengua alrededor, bolas en mano. Él gime ahogado, manos en pelo.
Me levanta, contra espejo frío. Baja mi tanga, mojada ya. Dedos en coño, resbaladizos. ‘Estás empapada, puta’, dice. Lengua en muslos, sube, lame labios mayores. ‘¡Ay, come mi coño, por Dios!’. Fuera, una voz: ‘¿Todo bien ahí?’. Nos paramos, ríe nervioso. Sigue, lengua en clítoris, chupa suave, dos dedos dentro, curva en pared G. Me tiemblan piernas, miro espejos: mi cara loca, su cabeza entre mis piernas. ‘No pares, hazme correrme’. Gimo contenido, orgasmo brutal, cyprine chorrea por sus dedos.
El polvo brutal y la salida con el secreto
Ahora yo: ‘Fóllame, métemela’. De pie, una pierna arriba, polla entra de golpe. ‘¡Joder, qué apretada!’. Empuja lento, profundo, espejo vibra leve. Tintineo de perchas colgadas. ‘Más fuerte, pero shhh’, pido. Sudor, piel pegada, tetas rebotan. Él aprieta culo, dedo en ano. ‘¿Quieres por detrás?’. ‘Sí, pero rápido’. Lubrica con mi lefa, dedo primero, luego polla. Duele un poco, pero placer loco. ‘¡Me estás reventando el culo!’. Va y viene, callados, mordiéndonos labios. Afuera, cola en caja.
Se corre dentro, leche caliente llena mi culo. Yo otra vez, clítoris frotando su mano. Caemos jadeantes. Limpio con tanga, semen gotea. ‘Vístete, cómpralo’, dice guiñando. Salgo, piernas flojas, vestido puesto, coño y culo palpitando, semen bajando muslo. En caja: ‘Gracias, señora’. Sonrío, secreto ardiendo bajo ropa. Olor a sexo en cabina, visillo mal cerrado. Camino fuera, clientes miran, yo extasiada. Mañana vuelvo, ¿será él?