Follada en el probador: mi polvo secreto con él

Estábamos en esa tienda grande, después de comer. Yo quería unos vaqueros ajustados, él unos pantalones para su pierna escayolada. Denis, mi rollo reciente, con esa muleta que lo hacía tan vulnerable y sexy. Rebuscamos entre perchas, el tintineo de las coljas metalicas resonaba. Elegí un top ceñido, negro, tacto suave del algodón nuevo. Él, una camisa ligera. ‘Vamos a probarnos juntos’, me susurró, guiñando. El corazón me latió fuerte. La dependienta nos miró raro, pero hay cabinas grandes para parejas.

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Entramos apretados. El rideau se cierra con un roce áspero. Olía a tela fresca, a ambientador dulzón. Fuera, voces de clientes, risas lejanas, pasos. Me quité la blusa, piel erizada por el aire acondicionado. Él dejó la muleta contra la pared, se sacó la camiseta despacio. Sus ojos oscuros, pestañas largas, me devoraban en el espejo. ‘Estás buenísima’, murmuró bajo. Me acerqué, su pecho desnudo contra el mío. Manos en su cintura, bajando. El espejo multiplicaba todo: mi culo redondo, su paquete hinchándose. Beso suave primero, luego lengua. Shh, le dije, mordiéndome el labio. Sus dedos en mi falda, subiendo muslo. Polla ya dura contra mi vientre.

La elección y la entrada: la chispa inicial

No aguantamos. Le bajé el pantalón con cuidado por la escayola. Boxer tenso, polla gruesa asomando. ‘Chúpamela’, jadeó quedito. Me arrodillé en el suelo frío, baldosas duras. Saqué su verga, venosa, cabeza mojada. La lamí despacio, sabor salado, olor a macho. Él gime bajo, mano en mi pelo. Afuera, una voz: ‘¿Dónde está el probador?’. Nos congelamos, risa nerviosa. Seguí, tragándomela hasta la garganta, saliva chorreando. Él me levantó, me giró contra el espejo. Frio del cristal en tetas. Falda arriba, tanga a un lado. Dedos en mi coño, ya empapado. ‘Estás chorreando, puta’, susurró. Metió dos, follándome con ellos. Gemí ahogado, mordiendo mi mano.

El clímax y la salida: placer y secreto

‘Te quiero dentro’, le rogué. Se colocó atrás, escayola apoyada. Polla en mi entrada, empujón lento. Entró entera, gruesa, llenándome. Espejos por todos lados: veía su cara de placer, mi coño tragándosela. Follaba suave al principio, pla pla contra mi culo. ‘Más fuerte’, supliqué. Aceleró, pero shh, voces cerca. Sudor goteando, tetas rebotando. Mano en mi clítoris, frotando. ‘Me corro’, avisó. Yo ya en punto, coño apretando. Eyaculó caliente dentro, chorros profundos. Yo exploté, jugos bajando piernas, mordiendo su hombro para no gritar. Quedamos jadeantes, pegados.

Nos vestimos rápido, temblores. Su semen resbalando en mis bragas. Limpié con kleenex, pero olía a sexo. Rideau abierto, salimos sonrientes. Dependienta: ‘¿Algo os gusta?’. ‘Sí, todo’, dije, voz ronca. Pagamos, él cojeando, yo piernas flojas. Fuera, manos rozando. Secreto ardiente bajo ropa, coño palpitando aún. El frisson de casi pillados, espejos grabados en mente. Quiero repetir ya.

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