Follada salvaje en el probador con mi mejor amigo

Dios, aún me tiemblan las piernas recordándolo. Fue el mes pasado, con Iker, mi mejor amigo desde la uni. Somos de esos que se cuentan todo, durmiendo juntos en el sofá mil veces, rozándonos sin cruzar la línea… hasta ese día en el Zara del centro comercial. Estábamos de compras, riéndonos como siempre. ‘Prueba esto’, me dice él, pasándome un vestido ceñido negro, corto, que marca el culo. Yo cojo unos vaqueros ajustados para él, de esos que le hacen el paquete enorme. Nos miramos, eh… con esa chispa que siempre ha estado ahí.

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Entramos en la cabina grande, la de tres espejos. Cierro el rideau, frrrsh, ese sonido suave. El aire huele a ropa nueva, ese olor fresco de algodón y poliéster. Afuera, voces de clientas, ‘¿te queda bien?’, risas. Me quito la camiseta, teta al aire, pezones duros por el fresquito. Iker me mira en el espejo, tragando saliva. ‘Joder, estás buenísima’, murmura. Se acerca, su mano roza mi cintura, piel contra piel. El espejo enfría mi espalda cuando me apoyo. Su aliento en mi cuello, caliente. ‘Shh, nos oyen’, susurro, pero ya le meto la mano en el pantalón. Su polla salta, dura como piedra, venosa, goteando ya.

Elegimos ropa y entramos: la tensión explota

No aguanto. Le bajo los vaqueros, rodillas al suelo. El suelo frío de la cabina me eriza la piel. Le chupo la polla, glup glup, saliva chorreando, bolas en la mano. Él gime bajito, ‘joder, nena…’. Afuera, pasos, una voz: ‘¿Necesitas ayuda?’. ‘No, todo bien’, digo yo con la boca llena, voz ahogada. Me pone de pie, contra el espejo. Frio en las tetas, en el coño. Me arranca las bragas, dedo dentro, ‘estás empapada, puta’. Dos dedos, tres, me folla la mano. Gimo contra su boca, beso salvaje, lenguas enredadas.

El polvo brutal y la salida con el secreto

Me gira, culo al aire, espejo mostrando todo: mi coño abierto, hinchado, jugos por las piernas. ‘Fóllame ya’, le ruego. Saca condón del bolsillo, crrr, lo abre con dientes. Polla contra mi raja, resbala. Empuja, augh, entra de golpe, me llena. ‘Despacio, coño’, pero miento, quiero más. Me taladra, plac plac, carne contra carne, suave para no armar ruido. Mano en mi clítoris, frotando rápido. Miro el espejo: su cara de placer, mi boca abierta, tetas botando. Voz afuera: ‘¿Probador libre?’. Él acelera, ‘córrete, zorra’. Explotó, coño apretando su polla, mordiéndome el labio para no gritar. Él gruñe, ‘me corro…’, chorros dentro.

Sudados, jadeando. Rápido, nos vestimos. Textura áspera de la ropa nueva contra piel sensible, semen goteando en mis bragas. Rideau abierto, salimos. Cara de póker. ‘¿Todo bien?’, pregunta la dependienta. ‘Sí, perfecto’, digo, voz ronca. Compra el vestido, yo los vaqueros. Afuera, en el pasillo, nos miramos y reímos bajito. Ese secreto quemándome bajo la falda, coño palpitando aún. Joder, quiero repetir.

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