Follada salvaje en el probador: mi secreto más caliente

Ayer mismo, en el centro comercial abarrotado. Navidad a la vuelta, luces parpadeando, gente gritando ofertas. Yo, con ganas de algo sexy para la noche. Agarré un vestido rojo ceñido, como el de una Mamá Noel cachonda. Mi novio, ese cabrón con barba blanca que parece Papá Noel, me seguía con la mirada hambrienta. ‘Pruébate eso, puta’, me susurró al oído, rozándome el culo con la mano. Clac, clac, las perchas chocando en el rack. El olor a tela nueva, fresco, me ponía ya caliente.

💸Conviértete en modelo webcamMás del 50 % de los ingresos · Pagos diarios · 60 M de visitas/díaSaber más →

El probador era grande, espejo en tres paredes, rideau fino de mierda. ‘Ven conmigo’, le dije tirando de su camisa. Dudó un segundo, miró alrededor. Voces de clientes: ‘¿Te queda bien ese?’, ‘Oh, oh, mira este’. Entramos apretados. Corro el rideau, shhh. Se cierra con un roce suave. El corazón me late fuerte. Sus ojos en mi reflejo, multiplicado. ‘Joder, estás buena’, murmura. Me quito la blusa despacio, tetas al aire. El espejo frío contra mi espalda, pezones duros al instante. Él se pega, polla ya hinchada contra mi tripa. ‘Cállate, nos oyen’, le digo mordiéndome el labio. Pero su mano baja, mete dedos en mi tanga. Húmeda ya, coño chorreando.

Entrando en la cabina: la tensión sube

No aguantamos. Le bajo la cremallera, polla saltando fuera, gorda, venosa, cabeza roja brillante. ‘Mámamela’, gime bajito. Me arrodillo en el suelo sucio, azulejos fríos. Boca abierta, lengua lamiendo el prepucio. Sabor salado, pre-semen. Chupo fuerte, glup glup, pero tapo con la mano el ruido. Él agarra mi pelo, folla mi boca despacio. ‘Joder, qué puta eres’. Espejo enfrente, veo mi cara de zorra, baba cayendo. Voces fuera: ‘¿Necesitas ayuda?’. ‘No, gracias’, digo yo con la boca llena, voz ahogada. Él se ríe nervioso.

El polvo brutal y el clímax

Me pone de pie, gira contra el espejo. Vestido rojo subido a la cintura, tanga a un lado. ‘Métemela ya’, suplico. Polla empujando, corona abriendo mi coño. Entra de un golpe, llena, estirándome. ‘Ahh…’, gimo bajito, mordiendo su hombro. Empieza a bombear, plac plac contra mi culo. Espejo temblando, mi cara deformada, tetas botando. Sudor goteando, olor a sexo mezclado con perfume de tienda. ‘Más fuerte, pero shhh’, le digo. Él tapa mi boca, dedos en mi clítoris frotando. Coño apretando su polla, jugos bajando por muslos. ‘Me corro, joder’, gruñe. Siento su leche caliente, chorros dentro, rebosando. Yo exploto, piernas temblando, uñas clavadas en sus brazos. Gemido ahogado: ‘Mmmph…’

Paramos jadeando. Semen chorreando por mi pierna, lo limpio con el tanga. Me visto rápido, vestido rojo ahora pegado por sudor. Él se sube pantalones, polla aún medio dura. Rideau abierto, salimos. Cara de póker. Vendedor nos mira raro: ‘¿Todo bien?’. ‘Sí, perfecto’, digo sonriendo, coño palpitando con su corrida dentro. Pagamos el vestido, 50 euros. Caminamos por el pasillo, gente por todos lados. Siento la humedad entre piernas, su semen moviéndose. ‘Eres una guarra’, me susurra. Yo río bajito, excitada aún. Secretos así, en público, me ponen como una moto. ¿Repetimos en casa? Claro, con el vestido puesto.

Leave a Comment