Follada loca en la cabina de prueba: mi secreto con Martial

Ay, chicas, no os imagináis lo que me pasó el otro día con Martial. Estábamos en esa tienda enorme, llena de gente, oliendo a ropa nueva. Yo, con mi vestido ajustado, pero queriendo algo más sexy para volverlo loco. Cogí tres piezas: un vestido rojo ceñido, con escote profundo, unos leggings brillantes y una falda corta de cuero. ‘Ven, ayúdame a probarme’, le susurré al oído, mordiéndome el labio. Sus ojos se encendieron. Entramos juntos en la cabina grande, la última del pasillo. El rideau se cierra con ese ‘shhh’ suave, y ya siento su mano en mi cintura. Afuera, voces de clientas, risas, el tintineo de perchas. Mi corazón late fuerte. Me quito el vestido despacio, sintiendo la textura áspera del suelo, el frío del espejo grande contra mi espalda desnuda. Martial me mira, su polla ya dura bajo los pantalones. ‘Calla, que nos oyen’, dice bajito, pero sus dedos ya rozan mis tetas. El vestido rojo se desliza, suave como seda nueva, marcando mis pezones duros.

💸Conviértete en modelo webcamMás del 50 % de los ingresos · Pagos diarios · 60 M de visitas/díaSaber más →

Uff, la tensión explota. Me gira contra el espejo, mi aliento empaña el cristal helado. ‘Quiero follarte ya’, murmura, besándome el cuello. Le bajo la cremallera, su polla sale gruesa, venosa, palpitando. La agarro, dura como piedra, y él gime bajito, ‘joder, Elisa…’. Me pone a cuatro patas, falda subida, sin bragas porque soy una guarra abierta. Siento su lengua en mi coño mojado, chupando mi clítoris hinchado, el ruido húmedo ‘clap clap’. Afuera, una voz: ‘¿Te queda bien ese?’. Me tapo la boca, pero él mete dos dedos, follándome lento, mi jugo chorreando por mis muslos. ‘Shhh’, me dice, pero empuja su polla de golpe. ¡Ay, Dios! Llena mi coño apretado, embiste fuerte pero controlado, ‘ploc ploc’ suave contra mi culo. Veo todo en los tres espejos: su cara de placer, mis tetas botando, mi coño tragándosela entera. Gimo ahogado, mordiendo mi mano, el placer sube como lava. ‘Me corro, joder’, susurra, y siento su leche caliente llenándome, chorro tras chorro, mientras yo exploto, piernas temblando, coño contrayéndose alrededor de su verga.

La elección y la entrada: tensión al cerrar el rideau

Salimos sudados, sonrientes. Yo con el vestido rojo puesto, su semen goteando dentro, caliente bajo la falda. En caja, la cajera nos mira: ‘¿Todo bien?’. ‘Perfecto’, digo con voz ronca, apretando las piernas para no mancharme. Martial paga, su mano en mi culo disimulado. Afuera, riendo bajito, ‘eres una puta increíble’. Ese secreto quemándonos, el morbo de casi ser pillados… uf, quiero repetir ya.

Leave a Comment