Follada prohibida en la cabina de probadores con dos pelirrojas
¡Madre mía, aún me tiemblan las piernas al recordarlo! Estaba en esa tienda enorme de ropa interior y bikinis, el aire cargado de olor a tela nueva y perfume barato. Pablo, mi novio, y yo cogimos un montón: encajes negros que rozan como seda, push-ups que levantan tetas, un vestidito rojo ceñido. Reíamos tontamente, excitados … Read more