Follada salvaje en el probador con mi sumiso desconocido

Hace unas semanas chateábamos en una app de citas. Su perfil decía ‘sub’ y eso me puso cachonda al instante. Fotos monas, pero ese término… liké y match. Hablamos de sexo directo, él confesó que le mola el martinete, pero es novato. Yo, dominante total, no le conté todo. Quería sorprenderle.

Quedamos en un centro comercial un viernes por la tarde. Calorazo de verano, tiendas llenas de gente. ‘Vamos a ver ropa’, le dije por WhatsApp. Llegamos, nos miramos, sonrisa pícara. Él, Clément, alto, musculoso, ojos nerviosos. Elegí un vestido ajustado, rojo fuego, y unos tangas diminutos. ‘Ayúdame a probármelos’, le susurré al oído mientras cogía las perchas. Tintineo de las cacerolas… cacerolas no, ¡cintres! Metal chocando, olor a tela nueva, crujiente.

La elección de la ropa y el primer roce

Entramos en la cabina grande, la del fondo, semioculta. Cierro el rideau con un siseo suave. Espacio chiquito, espejo enorme por todos lados. Mi reflejo multiplicado, tetas apretadas en el top. Él detrás, respirando pesado. ‘Shhh, no hagas ruido’, digo bajito, voz ronca. Manos en su entrepierna ya. Dura como piedra. ‘¿Desde cuándo?’, pregunto mordiéndome el labio. ‘Desde que entraste en la tienda…’, balbucea, ruborizado.

Le pongo el dedo en la boca. Chupa, lengua caliente. Bajo por su cuello, tiro de su cabeza y beso feroz. Me subo a horcajadas, froto mi coño empapado contra su polla tiesa. Tiro del escote, seño al aire. La chupa, muerde el pezón. ‘Obedece, no hables salvo si duele’, ordeno susurrando. Asiente con el pezón en la boca. Afuera, voces de clientas: ‘¿Te queda bien ese?’ Frío del espejo en mi espalda, vaho empañando.

‘Quítate todo’. Se desnuda rápido. Polla saltando del bóxer, venas marcadas, capullo brillante. Le vendo los ojos con mi bufanda del bolso. Vulnerable, desnudo en esa cabina. Me pego por detrás, labios en su cuello, manos en su verga. Froto el glande, tiembla. Puño apretado, pajas lentas. Acelero, aprieto su cuello. Jadea contenido, ‘Ahh…’. Me paro en seco. ‘Aún no’. Gira alrededor, inspecciono su culo redondo, perfecto.

El clímax en silencio y la salida ardiente

Lo pongo a cuatro patas contra el espejo. ‘Voy a sentarme en tu cara’. Me planto, coño en su boca. Lame clítoris, chupa labios, sorbe mi flujo. Joder, sabe hacerlo. Me inclino, le mama la polla profunda. Gime en mi chocho. ¡Error! Le aplasto la cara. ‘Sin manos en mí’. Se excita más. Le azoto el culo, palmadas secas, rojas. Gime bajito, arquea. Dedos en sus huevos, aprieto, subo a la polla. Luego, índice en su ano. ‘¿Quieres que te folle el culo?’. ‘Sí…’, susurra.

Lubri del bolso, friego su agujero. Dedo entra suave, luego dos. Encuentro próstata, masajeo. Polla chorrea pre-semen. Casi se corre, paro. Frustrado, tenso. Le quito venda. Ojos hambrientos. ‘Atarte…’. Cuerda del bolso, manos arriba atadas al gancho. Enfundó mi strap-on nuevo, condón, lubri. Piernas abiertas, rodillas al pecho. Miro sus ojos, empujo. Centímetro a centímetro, se abre. Entra todo, gime ahogado. Miro espejos: yo follándolo, multiángulos perversos.

Empujo fuerte, masturbándolo. Grita bajito, ‘¡No pares!’. Afuera, dependienta: ‘¿Todo bien ahí?’. ‘Sí, perfecto’, respondo jadeando. Acelero, sale y entro, lo domino. Se corre prostático, líquido claro chorreando. Yo exploto, coño palpitando. Lo libero, nos vestimos temblando. Semen en su slip, mi tanga empapada.

Salimos, caras rojas, pelo revuelto. Caja: ‘¿Algo más?’. ‘No, gracias’, sonrisa inocente. Secretos ardiendo bajo la ropa, piernas flojas, adrenalina pura. Caminamos al coche, él: ‘Tu turno después…’. Joder, qué noche.

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