Estaba en Zara, un sábado por la tarde, probándome unos vaqueros ajustados. El magasin estaba lleno, voces por todos lados, el roce de las bolsas. De repente, oigo un acento yankee fuerte. Un pareja, Brad y Emily, unos cincuenta, rellenitos, pidiendo ayuda al vendedor. Yo, que chapurreo inglés, me acerco. ‘Need help?’, les digo sonriendo. Charlamos, texanos de vacaciones en Madrid. Emily me toca el brazo, juguetona, Brad guiña el ojo. ‘Vamos a probar ropa juntos’, sugiere ella con esa voz ronca. Mi coño palpita. ¿En serio? Asiento, excitada por el riesgo.
Cogemos unos vestidos para ella, camisas para él, y yo un tanga rojo que no necesito. ‘Cabina grande al fondo’, dice el vendedor. Entramos los tres, el cortinón se cierra con un susurro. El espacio es estrecho, espejos por todos lados. Veo mi culo redondo reflejado mil veces, sus cuerpos voluptuosos. Emily se quita la blusa, tetas enormes en sujetador negro. ‘Ayúdame con el vestido, cariño’, murmura. Sus manos rozan mis pechos al pasar. Brad cierra el pestillo, clic metálico. El corazón me late fuerte. Afuera, risas de clientas, tintineo de perchas. Yo me bajo los pantalones, despacio, sintiendo el aire frío en las nalgas. Emily gime bajito: ‘Oh, what a nice ass…’. Su aliento caliente en mi cuello.
La tensión sube al cerrar el cortinón
La tensión explota. Emily me besa, lengua invasora, sabor a chicle y vino. Le arranco el sujetador, amaso esas ubres pesadas, pezones duros como piedras. Brad se desabrocha, polla gorda saliendo de unos boxers sudados. ‘Suck me, honey’, dice a su mujer. Ella se arrodilla, chupa ruidosamente, pero tapa con la mano. Yo me pongo de rodillas también, miro el espejo: mi boca en su polla, venas pulsantes, Emily lamiendo mis tetas. Cintres chocan contra la pared, disimulo. Afuera, ‘¿Te queda bien ese?’. Silencio. Cambio: Emily abre las piernas contra el espejo, coño rasurado chorreando. ‘Lick me’, suplica. Mi lengua en su clítoris hinchado, salado, ella tiembla, muslos gordos apretándome la cabeza. Brad me come el culo, lengua húmeda en mi ano, frío del espejo en mis tetas aplastadas. Gemidos ahogados: ‘Shhh… fuck yes…’. Polla de Brad en mi boca, mezcla de saliva y jugos de ella. Me corro mordiéndome el labio, vibrando contra su lengua.
El clímax brutal y la salida con el secreto
No aguanto más. Emily: ‘Fuck my ass, please…’. Me pongo un condón del bolsillo –siempre preparada–, la penetro por detrás, su culo ancho tragándosela entera. Gruñe, mano en la boca. Brad me unta lubricante frío, dedo en mi ojete. ‘Relax, darling’. Empuja su verga corta pero gruesa. Duele al principio, luego fuego puro. Estoy follada por delante y por detrás, espejos mostrando el sandwich: mi cara de puta, sudor goteando, tetas rebotando. Movimientos lentos, ahogados, para no golpear la pared. ‘I’m cumming…’, susurro. Eyaculo en su culo apretado, él en el mío, chorros calientes. Emily se gira, lame nuestras pollas flácidas, semen en sus tetas, me unta la cara. Olor a sexo crudo, ropa tirada, perchas quietas.
Respiramos agitados. Nos vestimos rápido, temblando. Emily compra el vestido, yo el tanga empapado. ‘Gracias por la ayuda’, dice Brad al vendedor, guiñándome. Salimos, piernas flojas, coño y culo palpitando con su semen dentro. En la calle, aire fresco en mi piel caliente, secreto ardiendo bajo la ropa. Nunca olvidaré esos espejos multiplicando el morbo. ¿Bisexual? Ahora sí, joder.