Ayer estuve en esa tienda de ropa íntima del centro, con mi novio Pablo y un tío buenorro que conocimos en la cola, se llamaba Raúl. Eh… no sé, fue espontáneo. Yo quería probar unos vestidos ajustados, sexys, que marquen el culo y las tetas. Pablo me animaba, ‘prueba ese negro, te va a poner cachonda’, y Raúl, con esa sonrisa pícara, dijo ‘yo ayudo si queréis opiniones’. Las clientas charlaban fuera, risas, pasos en el suelo de mármol.
Cogí tres prendas: un mini vestido elástico, un body de encaje y lencería roja. ‘Venga, la cabina grande al fondo, cabe todo el mundo’, dijo la dependienta. Entramos los tres, corazón latiéndome fuerte. El rideau se cierra con un roce suave, zas, y ya se oye a una madre regañando a su hija fuera. ‘Shhh, silencio’, susurro yo, riendo nerviosa. El espejo enorme enfrente, luces fluorescentes frías. Cintres tintineando mientras cuelgo la ropa, olor a tela nueva, fresco, crujiente.
Elegimos la ropa y entramos en la cabina
Pablo me besa el cuello, ‘quítate eso ya’, y Raúl traga saliva, mirándome fijo. Me bajo los pantalones despacio, bragas al aire, el espejo refleja mi coño depilado. ‘Joder, qué guapa’, murmura Raúl. Tension por las nubes, aire cargado. Pablo me quita la camiseta, tetas libres rebotando. ‘Ayudadme con el vestido’, digo, voz temblorosa. Manos por todos lados, ajustando tela en mi piel, rozando pezones duros. Fuera, voces: ‘¿Te queda bien ese?’. Yo contengo un gemido.
No aguanto más. ‘Folladme ya’, susurro ronca. Pablo me empuja contra el espejo, frío en la espalda, polla dura sacándola del pantalón. ‘Chúpamela primero’, dice Raúl bajito, sacando la suya, gruesa, venosa. Me arrodillo en el suelo sucio, boca en la de Pablo, lengua lamiendo glande salado, mientras mano en la de Raúl, masturbándola lenta. ‘Quieta, joder, que nos oyen’, dice Pablo, pero mete dedos en mi coño, chorreando ya. Espejos por todos lados, veo mi cara de puta, pollas hinchadas.
El polvo intenso y la salida con el secreto
Me levanto, body puesto a medias, encaje rasgándose. Pablo me penetra de golpe, ‘¡ah!’, muerdo labio para no gritar. Polla rellenándome, embiste fuerte, plaf plaf contra mi culo. Raúl me tapa boca, besa cuello, pellizca tetas. Cambio: me pone a cuatro, espejo enfrente, coño abierto. Raúl entra, ‘qué prieta’, gruñe bajito, follándome salvaje, huevos golpeando clítoris. Pablo en mi boca, follando garganta, baba chorreando. ‘Cuidado con el ruido’, jadeo entre pollas. Fuera, pasos cercanos, clientas probando.
Pablo lame mi culo mientras Raúl me taladra, lengua en ano, dedos en coño con su polla. ‘Quiero tu polla también’, le dice Raúl a Pablo, bi curioso. Pablo se la mete en boca, chupando glande, yo gimo ahogado. Cambio posiciones: yo cabalgo a Raúl en el banquito, tetas botando, Pablo detrás, polla en mi culo, doble penetración. ‘¡Joder, me partís!’, susurro, orgasmo viniendo, coño apretando, chorro mojando todo. Ellos se corren: Raúl en mi boca, semen caliente tragado rápido; Pablo dentro, llenándome culo.
Sudados, temblando. Limpio con kleenex, vísteme rápido, bragas empapadas, semen goteando piernas. Rideau abierto, salimos sonriendo normales. ‘¿Qué tal?’, pregunta dependienta. ‘Perfecto, me llevo todo’, digo, caja pitando. Fuera, piernas flojas, secreto quemando bajo ropa. Pablo y Raúl se miran, cómplices. Aún huelo a sexo. Increíble, quiero repetir.