Follada prohibida en la cabina de probadores con el vendedor cachondo

Ayer entré en esa tienda de ropa en el centro, una de esas con probadores grandes, de cortina roja que no llega del todo al suelo. Estaba sola, curioseando vestidos ceñidos, faldas cortas que marcan el culo. El vendedor, un moreno de unos 30, ojos verdes y sonrisa pícara, se acercó. ‘¿Necesitas ayuda?’, dijo, mirándome las tetas. Le pedí que me trajera un vestido negro ajustado, talla 38. Me lo dio, rozando mi mano. ‘Si quieres, te ayudo con la cremallera’. Uf, el corazón me latió fuerte.

💸Conviértete en modelo webcamMás del 50 % de los ingresos · Pagos diarios · 60 M de visitas/díaSaber más →

Cogí el vestido, nueva, con ese olor a tela fresca, crujiente al tacto. Entré en la cabina, número 3, al fondo. Colgué mi bolso, el ruido de las perchas tintineando. Afuera, voces de clientas charlando, risas, pasos. Me quité la blusa, el sujetador, tetas libres al aire. Me puse el vestido, ceñido, marcando pezones. Llamé bajito: ‘Oye, ¿vienes? No llega la cremallera’. Entró rápido, cerrando el cortina con un siseo. ‘Shhh, no hagas ruido’. Su aliento caliente en mi cuello. El espejo enfrente, triple, reflejando mi culo y su paquete abultado.

La elección de la ropa y la tensión inicial

Nos miramos en el espejo, tensión eléctrica. Sus manos en mi cintura, subiendo. ‘Joder, qué buena estás’, murmuró. Yo, arqueando espalda, rozando su polla dura contra mi culo. ‘Pero… hay gente fuera’, susurré, excitada ya, coño húmedo. Me giró, beso feroz, lengua dentro, saboreando su saliva. Manos bajando cremallera, vestido al suelo. Tetazas al aire, él chupando pezones, mordiendo suave. ‘Mmm, quieto… o nos pillan’. Fuera, una voz: ‘¿Dónde está el probador libre?’. Corazón a mil.

Me arrodillé, frío del suelo en rodillas. Desabroché su pantalón, polla saltando, gruesa, venosa, cabeza roja brillante de precúm. ‘Qué polla más gorda’, gemí bajito. La lamí, de huevos a punta, sabor salado. Él gimiendo ahogado, mano en mi pelo. ‘Chúpala, puta’. La tragué, garganta profunda, babas cayendo. Espejo mostrando mi boca follada, su cara de placer. Afuera, pasos cerca. Me levantó, contra espejo, frío en espalda, tetas aplastadas. Piernas abiertas, dedos en coño, chorreando. ‘Estás empapada, zorra’. Dos dedos dentro, bombeando, clítoris hinchado.

El polvo brutal y la salida con el secreto

No aguanté. ‘Fóllame ya’. Me penetró de golpe, polla rellenándome, estirando coño. ‘¡Joder!’. Empujones brutales, salvajes, pero callados. Plaf, plaf suave contra mi culo. ‘Shhh… despacio’. Él acelerando, mano en boca, follándome duro. ‘Tu coño aprieta como puta’. Grité en su palma, orgasmo subiendo. Espejo empañado por sudor, reflejando mi cara de vicio, tetas botando, su polla entrando-salida, jugos goteando muslos. Cambiamos, yo de espaldas, cabalgando su polla en el banquito, sube-baja, coño tragándosela. ‘Me corro…’. Chorros calientes dentro, semen rebosando.

Jadeando, besos. ‘Vístete rápido’. Limpié con kleenex, olor a sexo impregnado. Vestido puesto, cremallera arriba. Él salió primero, ‘Quedarte genial’. Yo, segundos después, piernas temblando, coño palpitando con su leche dentro. Afuera, clientas mirando raro, pero sonriendo. Fui a caja, pagué el vestido, ‘Me lo llevo’. Secretito quemando bajo tela, semen escurriendo falda. Caminé a casa, excitada recordando espejos, ruidos, riesgo. Quiero repetir.

Leave a Comment