Follada prohibida en la cabina de pruebas con mi amiga y el vendedor

¡Dios, aún me tiemblan las piernas al recordarlo! Fui con mi amiga Laura al Zara del centro, esa tienda enorme llena de gente. Ella, rubia tetona con curvas de infarto, ojos pícaros. Yo, morena cachonda, siempre lista para el lío. Vimos unos vestidos ajustados, rojos fuego, y un abrigo de pelo sintético negro, provocador. ‘Pruébatelo tú primero’, le dije, mordiéndome el labio. El vendedor, un moreno alto con sonrisa de lobo, nos ayudó: ‘La cabina grande al fondo es perfecta para vosotras dos’. Sus ojos se clavaron en nuestros culos mientras caminábamos.

Entramos apretujadas. El rideau se cierra con un siseo. Huele a ropa nueva, ese olor fresco que excita. Cintres tintineando al colgar los vestidos. Laura se quita la blusa, tetas grandes saltando del sujetador azul. Yo la miro en el espejo, frío contra mi espalda desnuda. Voces fuera: ‘¿Dónde está el probador?’. Corazón latiendo fuerte. Ella se gira, mano en mi muslo: ‘Mira qué mojada estoy ya…’. Le bajo el pantalón stretch, zipper rasgando el silencio. Slip diminuto, pelos rubios asomando. Mi mano roza su coño caliente. ‘Shhh’, susurro, pero mis dedos ya entran, resbaladizos.

La tensión sube al cerrar el rideau

El vendedor asoma la cabeza: ‘¿Necesitáis ayuda?’. ‘¡Sí, entra!’, dice Laura, audaz. Cierra el rideau. Ahora tres. Su polla ya abulta los pantalones. ‘Joder, qué tetas’, murmura él quitándose la camisa. Textura del abrigo contra piel desnuda, suave como caricia. Yo me desnudo rápido: sujetador cae, pezones duros. Laura se pone el abrigo abierto, tetas al aire, coño expuesto. Él nos besa, lenguas enredadas. Manos everywhere. Su polla sale, gruesa, venosa, 18 cm de puro vicio. ‘Chúpala’, ordena bajito. Yo de rodillas, espejo reflejando mi boca tragándosela. Glug glug, saliva goteando. Laura me come el coño por detrás, lengua en mi clítoris hinchado. ‘¡Casi gimo! Afuera hay gente…’, jadeo. Pasión devoradora, pero mordiéndonos labios para no gritar.

Clímax brutal sin hacer ruido

Él me pone contra el espejo, frío en tetas. Polla embiste mi coño, chap chap húmedo. ‘¡Fóllame fuerte pero calladito!’, suplico. Laura lame sus huevos, dedos en mi culo. Giro, 69 con ella: mi lengua en su coño chorreante, ella chupándome mientras él la penetra. ‘¡Mi turno!’, dice él. Bebe de cocina? No, saliva y lubricante de coños. Escupe en su ano rosado, lengua dentro, dilatando. ‘¡No, sí, joder!’, gime ella bajito. Tres dedos, luego su polla: entra lenta, apretada. Yo me masturbo viéndolos, espejo multiplicando el polvo. Va-et-vient brutal, ella fourra su coño con mano. ‘Me corro…’, susurro él. ‘¡En mi cara no, en pelo!’, pide Laura. Chorros calientes en mechones rubios, olor a semen fresco.

Yo lamo restos, besos pegajosos. Rápido, nos vestimos. Abrigo sobre piel sudada, semen goteando en slip. Salimos, sonrisas inocentes. Cola en caja: clientas charlando, nosotras con coños palpitantes, él nos guiña ojo. ‘¿Todo bien?’, pregunta la cajera. ‘Perfecto’, digo, pagando el vestido. Secretos ardiendo bajo ropa, piernas temblando. Fuera, Laura me besa: ‘Mi marido espera, pero repito’. Yo, cachonda todavía, pensando en la próxima cabina.

Leave a Comment