Follada Brutal en la Cabina de Prueba con mi Amigo y su Tía Caliente

No suelo hacer estas locuras, pero… uf, qué polvazo. Estaba con Nico en el centro comercial, probando ropa para una fiesta. Él es mi compañero de uni, guapo, con esa mirada que me pone cachonda desde hace meses. Sabía que tenía novia, Julia, una pelirroja tetona que vi una vez. Hablábamos de todo menos de estudiar, rozándonos ‘sin querer’. Elegí un vestido ajustado, negro, que marca el culo. ‘Entra conmigo, ayúdame con la cremallera’, le dije juguetona. Dudó, pero el tendero nos miró raro y nos dejó pasar. Julia apareció de repente, ‘¿Qué hacéis solos?’, con esa voz maliciosa. ‘Ven, únete’, soltó Nico. Y entró ella también. Cabina diminuta, tres cuerpos apretados. El rideau se cerró con un susurro. Tintineo de perchas, olor a tela nueva, crujiente al tacto. Afuera, voces de clientas, risas lejanas. Mi corazón latía fuerte. Julia me miró, ojos verdes brillando. ‘¿Te gusta mi chico?’, murmuró, rozando mi brazo. Nico ya me besaba el cuello, manos en mi cintura. El espejo enfrente reflejaba todo: mi cara sonrojada, sus bocas hambrientas. Tension subiendo, coño mojándose ya.

El aire se cargó. Julia levantó mi falda, ‘Shhh, no grites’, susurró, dedos en mi tanga. La bajé despacio, tela húmeda pegada. Nico sacó su polla, ¡joder, enorme! Gruesa, venosa, ya tiesa. ‘Mírala’, dijo ella, guiando mi mano. La apreté, palpitaba caliente. Afuera, pasos, una voz: ‘¿Todo bien ahí?’. ‘Sí… probando’, respondí ahogada. Julia se arrodilló, chupó su punta, saliva goteando. Yo besé a Nico, lengua dentro, mientras ella me metía dedos en el coño. ‘Estás empapada’, rió bajito. Me giré al espejo: veía su lengua lamiendo mi clítoris, fría al principio contra el cristal que rozaba mi teta. Nico me follaba la boca, polla hasta la garganta, ahogando gemidos. ‘Cuidado con el ruido’, jadeó él. Cambiamos: yo de rodillas, mamando esa verga monstruosa, bolas pesadas en mi barbilla. Julia encima de Nico, coño pelirrojo frotándose en su cara. Gemí suave, ‘¡Qué rico tu lengua!’. Espejos por todos lados, infinito sexo. Ella se empaló en su polla, ‘Aaaah… despacio’, bajó gimiendo contenido. Yo lamí sus tetas enormes, pezones duros. Nico la taladraba desde abajo, plaf plaf suave contra la madera. Mi turno: me subí a su cara, coño abierto sobre su boca. Julia me besó, sabor a polla en sus labios. ‘Fóllatela toda’, me urgió. Agarré su verga, la metí en mi coño chorreante. ¡Dios, me partía! Reboté lento, clítoris frotando, viendo en el espejo cómo entraba y salía, jugos bajando. ‘Más… pero shhh’, susurré. Él me clavó dedos en el culo, preparándome. Julia lamió mis tetas, mordiendo. Afuera, más voces. Orgasmos callados, mordiéndonos labios, cuerpos temblando. Él gruñó bajo, corriéndose dentro, leche caliente llenándome. Yo exploté, coño contrayéndose, chorro en su boca. Julia se corrió frotándose en mi muslo.

Elegimos Ropa y Entramos Juntos

Sudados, jadeantes. Tejidos revueltos, olor a sexo denso. Nos vestimos rápido, tangas húmedas pegadas, semen goteando piernas. ‘Parecemos normales’, rió Julia. Abrí el rideau, cara inocente. Tendero: ‘¿Algo os gusta?’. ‘Sí, el vestido’, pagué temblando, piernas flojas. Caminamos por el magasin, secreto ardiendo bajo ropa. Miradas cómplices, coños sensibles rozando. Afuera, sol picando, yo sonriendo como idiota. Nunca olvidaré esos espejos, ese silencio roto por jadeos.

Leave a Comment