Ay, chicas, os lo cuento como si acabara de pasar. Estaba en esa tienda de ropa, una de esas con probadores grandes, espejos por todos lados. Marzo, fresco, pero yo sudando de excitación ya. Elegí un vestido negro ajustado, ceñido al culo, y unas bragas de encaje que me hacen sentir puta. El vendedor… uf, alto, moreno, con esa sonrisa de lobo. Me dice: ‘¿Necesitas ayuda, guapa?’. Le miro, coño, sus ojos en mis tetas. ‘Sí, entra conmigo a ver si me queda bien’.
Entramos. El tintineo de las perchas me pone. Cierro el cortinón, pero no del todo, el corazón me bombea. El vestido nuevo, suave como seda contra mi piel caliente. Me lo quito despacio, quedo en sujetador y tanga. Él traga saliva. ‘Joder, estás buenísima’. Me giro, miro el espejo: mi culo redondo, sus manos ya en mi cintura. ‘Shh, hay gente fuera’, susurro, pero le empujo contra el espejo frío. Sus labios en mi cuello, mordiendo suave. Oigo voces: ‘¿Dónde está el probador libre?’. El frisson me moja el coño.
La elección de la ropa y la tensión en la cabina
No aguanto. Le bajo la cremallera, su polla sale dura, gorda, palpitando. ‘Métemela ya’, gimo bajito. Él me gira, contra el espejo: mi aliento empaña el cristal helado. Me baja la tanga, de un tirón. Dos dedos en mi coño empapado, chapoteo suave. ‘Estás chorreando, puta’. Le miro en el reflejo: ojos salvajes, tetas rebotando ya. Me penetra de golpe, ay, duele rico. ‘¡Cuidado, no grites!’, dice, pero me folla fuerte, embestidas profundas. El vestido en el suelo, perchas balanceándose con el ritmo. Su mano en mi boca, yo chupando sus dedos. Oigo pasos fuera, una voz: ‘¿Todo bien ahí?’. Nos paramos un segundo, riendo ahogados. Luego más fuerte, su polla rozando mi punto G, yo mordiéndome el labio hasta sangrar.
El sexo brutal y la salida con el secreto ardiendo
Me pone de rodillas, polla en la cara. ‘Chúpala, zorra’. La engullo, saliva chorreando, bolas en mi barbilla. El espejo multiplica: yo arrodillada, él follándome la boca. Gime bajito: ‘Me corro…’. No, le paro. ‘Dentro, cabrón’. Me levanta, contra la pared. Piernas abiertas, me clava hasta el fondo. Follando como animales, sudor mezclándose, olor a sexo crudo. Sus manos amasando mis tetas, pezones duros. ‘Tu coño aprieta como puta’, gruñe. Yo: ‘Más, rómpeme’. Explosión: se corre dentro, chorros calientes llenándome. Yo tiemblo, orgasmo brutal, piernas flojas.
Respiramos agitados. Limpio rápido con la tanga, la tiro al fondo. Me visto temblando, vestido arrugado, coño goteando su leche. ‘Cómpralo’, me dice guiñando. Salimos, sonrientes. Yo cojeando leve, él normal. En caja: ‘¿Todo bien?’. ‘Perfecto’, digo ruborizada, sintiendo su semen resbalando por el muslo. Vuelvo al pasillo, voces ajenas, mi secreto ardiendo bajo la falda. Uf, qué subidón. Aún huelo a él.