Follada brutal en la cabina de probadores: mi aventura prohibida

Ay, chicas, no sabéis lo que viví el otro día. Llevo unas semanas jodidas con el dinero, sola con mi chaval, y decidí poner un anuncio en plan discreto. Nada de cara, solo fotos de mi escote y mi culito en falda. Un móvil nuevo para esto, ¿veis? Fantaseaba con vender mis encantos desde siempre, ese morbo de ser puta por unas horas…

El teléfono no paraba. Rechacé a unos cuantos pesados, hasta que uno me escribió: cuarentón de paso, guapo en foto, y propuso algo loco. ‘Nos vemos en Zara del centro, entramos juntos a probadores. Pago por el riesgo’. Uf, el corazón me dio un vuelco. ¿En público? Me encanta el subidón de que nos oigan, pero… ¿y si nos pillan?

Entrando en la cabina: la tensión explota

Llego al magasin, nervios a flor de piel. Él ya está, moreno, traje ajustado, sonrisa de lobo. Me saluda con un roce en la cintura. ‘Elige algo sexy’, susurra. Cojo un vestido rojo ceñido, lencería negra, unos tacones. Las perchas tintinean, olor a ropa nueva me invade. Vamos a la zona de probadores. Hay gente alrededor, voces de clientas: ‘¿Te queda bien ese?’.

Cabina grande, espejo por todos lados. Cierro el rideau, frrrsh, ese sonido me eriza la piel. Nos miramos. ‘¿Lista?’, dice bajito. Asiento, ya noto mi coño humedeciéndose. Se pega a mí, manos en mis caderas. El espejo refleja su polla abultando los pantalones. Beso su cuello, salado. Él desabrocha mi blusa, pechos al aire, pezones duros como piedras. ‘Shhh’, me dice, dedo en labios. Afuera, pasos, risas.

Sus dedos bajan mi falda, roza mi tanga. ‘Estás empapada’, murmura. Yo le bajo el zipper, polla tiesa salta fuera, venosa, gorda. La agarro, masturbo lento, arriba abajo. Él gime bajito, ‘joder…’. Me arrodillo en el suelo frío, moqueta áspera. Lametazo desde huevos hasta capullo, sabor a hombre. Chupo suave, lengua girando. Él se agarra al rideau, tiembla. ‘Para, o me corro ya’. Levanto vista, espejos multiplican mi boca follada.

El polvo intenso y el clímax silencioso

Me pone de pie, contra el espejo. Frio en mi espalda, erótico. Baja mi tanga, dedos en mi coño, dos adentro, chapoteo húmedo. ‘Qué puta cachonda’, gruñe. Yo: ‘Fóllame ya, pero calladitos’. Se pone condón rápido, me abre piernas. Glande roza labios, entra de golpe. ‘¡Ah!’, ahogo grito mordiendo labio. Polla llena todo, me estira. Bombeamos lento al principio, plaf plaf suave contra culazo.

Afuera, ‘¿Necesitas otra talla?’. Nos paramos, sudados, él quieto dentro. Reímos mudos. Arranca fuerte, manos en tetas, pellizca pezones. Yo clavo uñas en su culo, ‘más hondo, joder’. Espejos nos follan visualmente, veo mi cara de zorra, coño tragando polla. Cambio: me gira, a cuatro contra espejo. Polla embiste, huevos chocan clítoris. ‘Me corro…’, jadea. Saco condón, él chorrea en mi culo, caliente, pegajoso. Yo me corro temblando, coño contrayéndose solo.

Respiro hondo. Limpio rápido con toallitas, su leche en mis nalgas. Me visto, vestido rojo ahora con secreto húmedo. ‘Gracias, preciosa’, paga en mano, beso rápido. Salgo primera, piernas flojas, olor a sexo sutil. Vuelvo a probadores, cojo otro vestido. Pago en caja, cajera: ‘¿Todo bien?’. Sonrío, ‘perfecto’. Camino al coche, corrida chorreando tanga, coño palpitante. Quiero más. ¿Quién se anima?

Leave a Comment