Uf, vale, al fin lo cuento. Aunque fue hace un par de años, lo revivo cada noche. Era septiembre, calor pegajoso. Mi hermana Dani me arrastró al Zara del centro comercial después de su raclette-party. ‘¡Ven, Corina, necesito ropa nueva!’, insistió por teléfono. Yo acababa de cumplir 18, cuerpo tonificado del vóley, shorts ajustados y camiseta roja ceñida. Llegué y allí estaba Marcos, amigo de Dani, 12 años mayor, ojos penetrantes. Nos miramos… chispa inmediata.
La tienda bullía: voces de clientas, tintineo de perchas, olor a tela nueva. Dani, ya medio pedo de la noche anterior, rebuscaba vestidos. Yo coqueteé con Marcos. ‘¿Me ayudas a elegir algo sexy?’, le susurré. Él sonrió pícaro. Cogí un vestido negro escotado, unas bragas de encaje. ‘Vamos a probadores’, dije, guiñándole. Dani distraída: ‘Id, yo miro aquí’. Entramos en una cabina grande, espejo por todas partes. El corazón me martilleaba. Corrina… clic al cerrar el visillo. Aire denso, su aliento en mi cuello.
La elección de ropa y la entrada tensa
‘¿Qué tal si me ayudas a quitármelo?’, balbuceé, voz temblorosa. Sus manos en mi cintura, tela suave rozando piel. Perchas chocando afuera, risas de chicas. Me giré, lo besé. Lenguas urgentes, sabor a cerveza de la fiesta. Su polla ya dura contra mi muslo. ‘Shhh, no hagas ruido’, murmuró, pero sus dedos bajaban mi short. Espejo frío en mi espalda, vi mi cara sonrojada, pezones duros bajo la camiseta mojada de sudor. Le bajé el pantalón: polla gruesa, venosa, palpitante. ‘Joder, qué grande’, gemí bajito. La textura nueva de las bragas en mis manos, mientras la lamía. Él jadeaba, mano en mi pelo.
Clímax brutal y salida con el secreto
No aguantamos. Me arrodillé, espejo reflejando mi boca tragándosela. Chupé el glande, lengua en la base, bolas pesadas. ‘Para, Corina… voy a gemir’, susurró. Afuera: ‘¿Te queda bien ese?’. Mordí suave, succioné fuerte. Él me levantó, contra el espejo. Dedos en mi coño empapado. ‘Estás chorreando, puta’, gruñó. Lengua en mis tetas, frío del cristal en culo. Me abrió piernas, lamió clítoris. Temblores, mordí su hombro para no gritar. ‘Fóllame ya’, supliqué. Polla en mi entrada, despacio… uf, llena. Embestidas lentas, profundas. Espejos everywhere: veía su polla entrando, mi coño tragándola, caras de éxtasis. Sudor goteando, tela crujiendo bajo pies. Ritmo acelera, pasión devorante, pero shhh… voces cerca, ‘¡Prueba el rojo!’.
Me corría primero: coño apretando, jugos bajando piernas. Él no paró, polla hinchada. ‘Me vengo dentro’, avisó. ‘Sí, lléname’. Jet caliente, semen rebosando. Temblores, beso ahogado. Rápido: limpiamos con bragas nuevas, olor a sexo impregnado. Salgo primero, cara inocente. ‘¿Qué tal?’, pregunta dependienta. Compro el vestido, semen tibio goteando en muslos bajo short. Marcos sale después, mirada cómplice. Dani: ‘¡Qué rápida!’. Secret quemando, coño palpitante, frisson total. Nunca lo olvidaré. ¿Queréis más?